Lo imposible se ha vuelto ordinario | Universidad Mondragón México

Lo imposible se ha vuelto ordinario

Por Santiago Morell

Hace unas semanas experimenté ansiedad como docente al pasar de clases presenciales a clases virtuales o pensar en cómo acompañar a mis alumnos en video conferencias, pensé que sería imposible para mí y para varios de mis colegas llevar las clases así. Hoy tuve una clase virtual y la experimenté como ordinario. Me parecía imposible hacer mi vida en la distancia física y aislado en mi casa, hoy me siento afectivamente cercano a muchas personas y es el tiempo que he estado más distante físicamente.

A dos semanas de contingencia sanitaria los signos de empatía y solidaridad se hacen presentes, parecía imposible pasar de lo individual a lo colectivo, hoy todos padecemos algo en común. Hoy todos estamos aislados, hoy nuestra fragilidad humana nos hace sentir a todos vulnerables y a estar conectados con el cuidado del otro.

Reflexionar en el paso de lo imposible a lo ordinario me ha llevado a leer de manera distinta la historia, a darme cuenta que las respuestas ante situaciones límite se generan en la capacidad de adaptarse creativamente a la realidad ya que las situaciones límite son aquellas que posibilitan el paso de lo imposible a lo ordinario.

Todos hemos tenido situaciones límite en nuestra vida, todos hemos estado en un momento donde creemos que no habrá una solución, que ya lo hemos intentado todo y que es insostenible continuar y, sin embargo, aquí seguimos. Viviendo de manera ordinaria algo que en un tiempo nos pareció imposible, soñando con nuevos retos porque hemos alcanzado los anteriores, manteniendo la esperanza de lograr lo que anhelamos porque en otros tiempos lo hemos logrado.

Las crisis nos permiten pensar fuera de lo ordinario, arriesgarnos con actitudes y conductas que nos daba miedo expresar, a salir de nuestra zona de confort porque reconocemos que en ella no están las respuestas ante nuestra situación actual, a asombrarnos de nuestras capacidades y a reconocer que necesitamos de otro para superar nuestros límites y encontrar el camino que responde a lo que hoy necesitamos.

Decía Aristóteles: “los hombres comenzaron a filosofar al sentirse maravillados ante algo” hoy estamos en un tiempo para maravillarnos, estamos frente al momento histórico más grande de lo que llevamos de este siglo, estamos para filosofar, para crear nuevos modelos educativos y pedagógicos, para encontrar nuevas relaciones económicas sustentables y éticas, una nueva manera de organizarnos socialmente, una manera más profunda de relacionarnos con nosotros mismos y de comprometernos con la vida de los demás.

Mi ideal frente esta crisis es que sea ordinario poner la dignidad de cualquier persona por encima de intereses personales, económicos o políticos. Que nos acostumbremos a que la dignidad de la persona está en el centro de nuestras decisiones, reflexiones y conductas. Que lo imposible sea volver a un modelo donde la persona no está en el centro.

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