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LDI Adrián Valverde Mtro. en alta dirección y pensamiento estratégico. Project Management Professional, Agile Hybrid Project Pro y Scrum Master Certified.

Por LDI Adrián Valverde Mtro. en alta dirección y pensamiento estratégico. Project Management Professional, Agile Hybrid Project Pro y Scrum Master Certified. 


La famosa y mal llamada “nueva normalidad” ha generado una interesante e inesperada disrupción en absolutamente todos los sectores de la sociedad. Si bien, podríamos hablar durante horas acerca de las desafortunadas implicaciones que ya todos conocemos, en este artículo nos enfocaremos en analizar algunos de los fenómenos que han sucedido y que han presentado ventanas de oportunidad para quienes han tenido la pericia de no sólamente identificarlas sino de usarlas en pro de sus metas personales y empresariales.

La disrupción y el concepto del tiempo como herramienta. 

Para la sorpresa de todos, el primer trimestre del 2020 nos obligó a cambiar nuestra forma de vida de una forma completamente disruptiva, donde las reuniones se convirtieron en ciber-reuniones, los conciertos en streamings y los salones de clases pasaron de ser aulas de concreto a un conjunto de videos en vivo por Zoom. Dentro de los múltiples retos que esto implica, vino con ellos un conjunto de inesperados beneficios y uno de ellos fue la posibilidad de autogestionar nuestro tiempo y flexibilizar la forma en la que lo invertimos en nuestro día a día. 

 

 

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Comenzando por el ejemplo más sencillo y quizá el más obvio, lo que antes implicaba un commute a veces de hasta una hora (o más) para llegar a nuestra Universidad o empleo, ahora se convirtió en un viaje de 10 segundos a nuestra sala, si comparamos estos 10 segundos contra una hora de commute son casi 3550 segundos que ahora podemos utilizar en cualquier otra cosa, ¡Diario!, sólamente bajo ese concepto, ¿te has puesto a pensar, en qué otras actividades sucede lo mismo tal vez sin siquiera haberte dado cuenta?, ¿acaso no es eso genial?.

No discutiremos las definiciones cuánticas del tiempo, porque ni siquiera sabría por dónde comenzar. Lo que sí podemos aseverar con certeza es que el tiempo como lo conocemos es una construcción humana convertido en una herramienta que simplemente hemos damos por hecho. Pero como cualquier otra herramienta, ésta debe ser aprendida, practicada y dominada para poderle sacar el máximo provecho.

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Perder el tiempo no es siempre perder el tiempo

Charles Darwin alguna vez dijo: “Una persona que se atreve a desperdiciar una hora de su tiempo no ha descubierto el valor de la vida”

Todos podemos coincidir que Charles Darwin estaba adelantado a su época, pero, ¿a qué se refiere con “desperdiciar”?, posiblemente muchas de nuestras actividades que consideramos como normales serían un desperdicio para Charles Darwin sin embargo nosotros las podríamos considerar fundamentales para nuestra vida diaria, y lo mismo podríamos decir de Darwin si conociéramos su agenda diaria, por lo tanto el concepto de “perder el tiempo” depende de las prioridades de cada persona y de la perspectiva con que se le mire.

 

Perder el tiempo no es siempre perder el tiempo

Cuando hablamos del aprovechamiento del tiempo, es prácticamente inevitable pensar en el concepto de la hiperproductividad tan sobre-romantizada y a mi parecer erróneamente promocionada y defendida por las corporaciones de antaño. Ser productivos está bien, pero el saber balancear nuestro tiempo para invertirlo en nuestra salud mental está todavía mejor. No es ningún secreto que las personas felices suelen ser más productivas, y la clave para esta felicidad es invertir parte de nuestro tiempo en cosas que nos motiven más allá de nuestras responsabilidades laborales, ya sea un buen hobby o la práctica de un deporte que además procure nuestra salud, incluso algo que simplemente nos desconecte de vez en cuando. A veces, perder el tiempo es la mejor forma de invertirlo, siempre y cuando haya sensatez en cuánto y cómo perdemos nuestro tiempo.

Recuerda, el tiempo es una inversión, y depende de nosotros decidir en qué lo vamos a invertir y que podríamos esperar en ese ROI (retorno de inversión), tal vez invertir nuestro tiempo en un curso nos retorne un mejor futuro laboral, o tal vez invertir nuestro tiempo jugando PlayStation nos retorne la desconexión que tanto necesitábamos en ese momento. Es importantísimo que siempre tengas presente, que en esa cuenta bancaria del tiempo, nunca podremos saber el saldo que nos queda, así que invertirlo inteligentemente no sólamente es buena idea, sino que es fundamental. 

 

1“Hacer el mismo viaje con regularidad entre el trabajo y el hogar”. commute verb (travel).  Cambridge Dictionary. Recuperado de https://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles/commute
2Darwin, F. (1887). La vida y las cartas de Charles Darwin: incluido un capítulo autobiográfico. Londres: Murray.

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La gestión ágil del tiempo 

“Cuando demasiadas demandas compiten por muy poco tiempo, las personas naturalmente se sienten más seguras al volver a lo familiar con métodos apenas adecuados y las nuevas prácticas pocas veces se arraigan.” (Alec M., Pat N., 2009) 

 

 

En los círculos de la gestión de proyectos el término “ágil” no es para nada algo nuevo, si bien ha estado rondando desde hace más de 20 años, ha tomado bastante relevancia en los últimos años y definitivamente fue un eje central durante el desarrollo de la pandemia del 2020. Pero, ¿Qué significa ser ágil?. En este contexto, ser ágil significa no solamente saber adaptarse al cambio sino hacerlo rápida y eficazmente, y si lo pensamos, ¡vaya que la pandemia nos ha dado motivos para volvernos ágiles!, ya sea en nuestra manera de estudiar, de trabajar o hacer negocios, y saber hacerlo de una manera eficiente puede ser la clave entre salir adelante o quedarnos atrás.

 

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¿Tuviste que cambiar algún plan durante el 2020?, seguro que sí, y para la gestión ágil del tiempo esto no es un gran problema, ya que están diseñados precisamente para ese propósito. Verás, la gestión ágil del tiempo se basa en dos conceptos fundamentales: 

  1. El empirismo. Actúo conforme a lo que veo y reconozco como una verdad, y aprendo a través de la prueba y el error constante. 
  2. Aceptar el cambio. El cambio es inherente a la vida y saber aceptarlo es estar siempre listos y ajustar el rumbo sin perder de vista nuestro objetivo final.

 

En la metodología tradicional de la gestión de proyectos, uno normalmente desarrollaba un plan a mediano o largo plazo y trataba de apegarse a ello lo más posible. Lo cual no está mal, sin embargo la realidad del mundo no siempre nos lo permite. Es aquí cuando las metodologías ágiles entran a la escena con una propuesta rebelde y a la vez bastante convincente. 

 

La esencia de la gestión ágil es enfocarte en las pequeñas metas que sabes que puedes lograr a corto plazo, no te abrumes por lo que vas a hacer en 6 meses. Enfócate en el aquí, en el ahora y define tus prioridades no en lo que “tienes” que hacer sino en lo que en este momento me genera más valor para llegar a mi meta más rápido. Ahora, hablando de las metas a corto plazo, la intención es definir metas cortas que podamos terminar en espacios de tiempo definidos, por ejemplo, de 2 a 4 semanas (a esto en el mundo ágil, se le llaman sprints) y usando estos bloques de tiempo se forja el plan de actividades a completar, y una vez pasadas esas dos o cuatro semanas el compromiso inquebrantable es terminar esas actividades, ojo, no se trata de adelantar o avanzar, se trata de ¿qué puedo terminar en este sprint?. Una vez lograda esta meta a corto plazo nos detenemos y hacemos una breve reflexión respecto a cómo nos fué y qué pudimos haber hecho mejor. A esto se le llama “retrospectiva” y una vez aprendida la lección, por pequeña que fuese, ajustamos el rumbo si lo consideramos necesario, planeamos nuestro siguiente sprint ¡Y volvemos a comenzar!. 

 

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El alma de la gestión ágil radica en la retrospectiva al final de cada sprint, ya que la agilidad se encuentra precisamente en ese punto, es el pequeño espacio donde celebramos los logros, aceptamos el cambio como inevitable y ágilmente ajustamos el rumbo sin perder de vista nuestro objetivo, así la suma de estos “pequeños” logros te llevarán eventualmente a lograr tu objetivo principal sin perder el rumbo. Aunque suena fácil, la práctica requiere de un gran compromiso con nosotros mismos y nuestra visión del objetivo que queremos alcanzar, pero una vez que dominamos el proceso, nos volveremos prácticamente imparables.

Para lograr tus metas primero debes saber a dónde quieres llegar, puede sonar sencillo pero es fácil olvidarlo. Improvisar te puede mantener a flote, pero rara vez te llevará lejos. Así que plantea tus objetivos de una manera específica, medible, alcanzable, relevante y en un lapso de tiempo definido, a esto se le conoce como definición de objetivos SMART (por sus siglas en inglés). Piensa en tus metas y ubica cuál de estos parámetros te hace falta definir, estoy seguro que te llevarás una interesante sorpresa y sentarás la base para comenzar a desarrollarte como un verdadero agilista.

 Mackenzie, A., & Nickerson, P. (2009). The Time Trap: The Classic Book on Time Management (Fourth ed.). AMACOM.

 

 

Las herramientas ágiles

En la gestión del tiempo vas a encontrar un sinfín de herramientas y es importante que sepas que aunque definitivamente existen algunas mejores que otras, la mejor herramienta de todas es la que se adapte a tus necesidades y la que finalmente te haga mejor clic.

Las aplicaciones funcionan, pero siempre debes ser tú quien esté al mando, recuerda, las herramientas trabajan para tí, no tú para ellas. Si mantener la herramienta se ha vuelto una carga de trabajo en sí, es una señal de que la herramienta no es para tí, una señal de que la herramienta que estás usando es la correcta, es la que verdaderamente te facilita el control y la que finalmente te está ahorrando más tiempo del que inviertes en ella, eso sí, prueba todas las que puedas, conócelas y toma la decisión por ti mismo, porque no hay nadie más responsable de la gestión de nuestro tiempo que nosotros mismos.

“Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas” (Beck, K., 2001)

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No hay una aplicación o metodología mágica y universal que resuelva todos nuestros problemas de gestión del tiempo, y mucho menos una aplicación hará el trabajo por nosotros. Recuerda, las aplicaciones como el tiempo mismo son herramientas que debemos aprender y dominar para sacarle provecho en función de nuestras metas. Un buen planteamiento de objetivos, sumado al apoyo de las herramientas adecuadas es un buen comienzo, pero lo que verdaderamente te va a llevar a donde quieres llegar es el conjunto de lo anterior más la suma de tus habilidades y el empeño que pongas en cada uno de tus objetivos. Cuando se trata de cumplir tus sueños, tu terquedad será tu mejor aliado.

Reflexiones finales

En la nueva normalidad la disciplina lo es todo, para que cuando finalmente se defina el status quo (o sea, la verdadera nueva normalidad), hayas desarrollado esa serie de habilidades y talentos que te seguirán moviendo hacia el rumbo de tus objetivos. 

Sin embargo la disciplina no se crea espontáneamente, es algo que se desarrolla de a poco en lo que uno se va acostumbrando, lo importante es comenzar, dispara primero y luego ajustas la mira, incluso si sientes que no estás 100% listo, lo más importante es comenzar, recuerda que en el concepto ágil, el secreto es avanzar, reflexionar y ajustar el rumbo, no lo olvides, así como para los budistas el sufrimiento es inherente a la vida, el cambio también lo es, no te aferres, fluye como el agua y acepta el cambio como un estilo de vida.

 

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Equivocarse y fracasar no sólamente está bien, es fundamental para lograr el éxito. No seas tan duro contigo mismo y deja atrás la super-exigencia. Ponte metas a corto plazo, comprométete a cúmplirlas y si fallas, falla lo más rápido posible y vuelve a comenzar, no importa el punto donde te encuentres, en este caso la resiliencia es el ingrediente clave.

Michael Altshuler nos recuerda que “La mala noticia es que el tiempo vuela, la buena es que tu eres el piloto” . Tu eres dueño de tu tiempo y tienes el poder de decidir cómo navegar en la turbulencia del día a día, y como todo buen piloto, tu preparación y conjunto de habilidades terminarán llevándote al destino que te propongas.  

 Beck, K., et al. (2001) The Agile Manifesto. Agile Alliance. http://agilemanifesto.org/
Altshuler, M. (n.d.). A quote by Michael Altshuler. goodreads.com. Consultada en 2021, desde https://www.goodreads.com/quotes/144299-the-bad-news-is-time-flies-the-good-news-is
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Por Ricardo Quezada

 

En algún momento de mi vida, una profesora de apreciación artística me comentó que una función periférica del arte es la de ser un monitor social, es decir, un escaparate en el que se puede ver el espíritu predominante en la cultura de una época y una región determinada, algo que los alemanes de la mano de Hegel definen como Zeitgeist. Esta forma de apreciar el mundo nos otorga de una manera sencilla la capacidad de dilucidar el tiempo y sus significaciones, por ejemplo, las décadas, sus paradigmas, corrientes, ideales y estereotipos y así entendemos muchos de los porqués dentro del entramado histórico que se teje día a día.

 

Dentro de los movimientos artísticos que podrían ejemplificar un Zeitgeist podríamos nombrar el neorrealismo italiano que inicia en 1945 con “Roma ciudad abierta” de Rosselinni y cuyo principal motivador era mostrar sin epítetos de un nacionalismo empalagoso la vida común de los italianos sobrevivientes de la segunda guerra mundial y del fascismo. También está la generación de la ruptura mexicana que desde los años 50 le hizo frente a la hegemonía del institucionalismo artístico proliferante gracias al muralismo y su herencia. De esta forma, un grupo de jóvenes sin organización y de manera espontánea alimentaron un espíritu encaminado hacia la autonomía, la búsqueda de la identidad propia y de insurrección social que impregnaría las generaciones de nuestros padres o abuelos.

 

Para un mundo globalizado, altamente interconectado, el espíritu predominante parece ser cada vez más difícil de distinguir y entender pero, si la crisis del COVID-19 nos ha dejado algo positivo, es el poder de dilucidar la forma de nuestros tiempos a través de una manifestación que no podríamos considerar artística pero si de la comunicación digital: los memes. Estos encuentran una coincidencia con el arte dentro de una de sus funciones periféricas, ambos son monitores sociales.

Richard Dawkins (Nairobi, 1941), define en su libro “El Gen Egoísta de 1976 a un meme como una unidad mínima de información que se puede transmitir. Actualmente, los memes digitales son una pequeña absorción cultural que ha sido secuestrada, asimilada, reinterpretada, identificada y reconocida por una sociedad cuyos alcances ya no dependen de la propagación en un entorno físico claramente delimitado sino de un conocimiento en común y a veces universal que rompe barreras como el lenguaje y la ubicación.

Al inicio de este año y con él la década de los 20 (aunque hay quienes sostienen que inicia en 2021) era imposible establecer un espíritu de los tiempos, los grandes conglomerados del capitalismo que alimentan la cultura pop mantenían una posición firme colocando el cine de super héroes, los refritos ochenteros, el trap, el reggaeton de segunda generación, las dietas keto y el fitness como principales vectores para la creación de productos y servicios. Como motor espiritual colocó la búsqueda de significación, el autocuidado, el protagonismo, la búsqueda por el stardom y la victimización de los individuos.

Como ejemplos tenemos varios cientos de miles de genios de Silicon Valley como Elizabeth Holmes de Theranos, contenido generado por youtubers como Exponiendo infieles de Badabun o personas/marcas como Kimberly Loaiza o Yuya, mientras en otra escala más pedestre, predomina una lucha de sistemas ideológicos donde los colectivos sociales exigían derechos, participación y reconocimiento para sectores de la población que aún se encuentran bajo el yugo de ideologías cuestionables o caducas en las dinámicas de poder predominantes en el pospostmodernismo, millenarismo, metamodernismo, etc. y que ha llevado las luchas y los debates a los hilos de Twitter, grupos de Facebook, comentarios de Youtube y a la creación de peyorativos como: generación de cristal, chairos, whitexicans y fifis (que estos en si son un meme) y otras figuras de la retórica contemporánea.

Dentro del panorama de las artes, creadores como Koons, Kusama, Hirst, Ai Weiwei, Bruguera, Banksy y por qué no Orozco, han llevado la idea del pret aporté, el ready made, la instalación y el arte público a un plano inhóspito donde la definición entre arte, farsa, performance y montaje, le arrebatan el sueño a los críticos de arte y estudiosos de la estética, gracias al debate directo con propios y extraños a través de las redes sociales.

Entonces, al poner sobre papel las cualidades que definirían el ocaso de los años 10 y el amanecer de los 20 estaríamos sumidos en combates de verborrea digital llenos de contraposiciones, donde la búsqueda por hacer que una razón subjetiva sea asimilada y aceptada por los detractores pareciera el único fin. Estas dinámicas me ayudan a entender la época como una altamente accesible en información donde la subjetividad trasciende a la realidad… hasta que la sopa de Wuhan emulsionó la peor pandemia en más de 100 años.

 

 

Desde el privilegio del confinamiento, el espejo negro del teléfono se convirtió en una ventana hacia el mundo donde pudimos apreciar los vicios y las virtudes de la humanidad e inclusive memetizarlas, volverlas memes pues, como cuando los residentes de un conjunto departamental en Santa Fé y habitantes de otros sectores de lujo en la Ciudad de México emularon a residentes de departamentos italianos para cantar una canción popular, en este caso Cielito Lindo, que sirviera como un aliciente ante la hecatombe por venir. Claramente esto fue tachado de ridículo, pues en contexto los italianos estaban pasando por el cenit de la pandemia mientras que en nuestro país era 23 de marzo el día que inició la jornada nacional de sana distancia, con 367 positivosy cuatro defunciones por SARSCOV-2. Las opiniones no se hicieron esperar y el acto transmitido en redes recibió la crítica y el disgusto de muchos internautas que hacían alusión a los varios cientos de mexicanos que no podían permanecer en casa por cuestiones laborales, este monitor manifestó no solo el interés por hermanarse entre vecinos de Santa Fé, sino una enorme necesidad de visibilidad y protagonismo inconsciente de la enorme desigualdad en un país de más de 100 millones de habitantes.

Ejemplos como este han surgido abundantemente y basta con interpretar no solo el meme sino su contexto para entender todo aquello que puede reflejar un proceso comunicativo. Bajo esta premisa, un meme es solo una unidad mínima de información que ante la revisión contextual y cultural se convierte en un complejo modelo de comunicación que esconde en su núcleo una narrativa mucho más estructurada y fascinante. Valdría la pena revisar el FAIL meme de Astronomía/Dancing Pallbearers, mejor conocido como el “Ataúd danzante” cuyo boom se alcanzó durante la pandemia gracias a los contextos en que puede ser estructurada su narrativa.

De la plétora de memes surgidos durante la pandemia donde Gatell se ha convertido en un ícono o en un portavoz (lo que fue Cobi para Barcelona 92, ha sido el Dr. Gatell para la jornada nacional de sana distancia, sin ánimo de ofender) gracias a sus apariciones diarias y su comportamiento tan atípico en la política mexicana, sin embargo, el halo polémico que rodea cualquier sujeto politizable convierte a sus memes en monitor de lo que estaba ocurriendo durante la pandemia, pero no le da significado a una época, a mi parecer, eso lo logra el memeQué linda te ves trapeando Esperancita, pero te faltó aquí maldita criada”, autoría del twitstar JuanDa @Juan_Da_MC y creado hace más de un año pero popularizado durante la pandemia.

 

Su estructura simple emula una telenovela mexicana en la que Esperancita (personificada por su novio) está trapeando y Juan Da (la villana) entona -“qué linda te ves trapeando Esperancita, pero te faltó aquí maldita criada”- mientras tira una bebida en el piso prístino. La entonación y la frase han creado un efecto Mandela en el que hasta hoy en día se sigue pensando que pertenece a una novela, la realidad es en palabras del Twitstar que fue un chiste de un día cualquiera, pero desata la pregunta ¿por qué fue tan popular?

La respuesta inmediata a este fenómeno se responde fácilmente cuando decimos que fue gracias a plataformas como Tik Tok o la menos popular Lasso, sin embargo, ante un escrutinio mucho más agudo podemos entender que se trata de una narración que llega hasta lo más profundo del inconsciente colectivo del mexicano, donde las víctimas tienen un rostro y los villanos están delimitados por la ausencia de toda virtud.

 

Esperancita no es el novio de Juan Da, es una concepción mental, el arquetipo que tenemos sobre las protagonistas de la telenovela, inocente, diligente, inmaculada, pura y amante de la vida, mientras el papel de la villana es la de una fuerza de la naturaleza, aguda en sus acciones y brutal en su forma de expresarse, en si una representación del bien contra el mal, del esfuerzo por construir algo contra la tragedia de lo inesperado, es como la vida que llevan aquellos que están perdiendo todo lo construido por un capricho del destino.

 

Juan Da y sus acciones expresan una voz hiriente, vacía de cualquier empatía, que denigra, señala, aísla y destruye, pero el principal punto por el que este meme funciona tan bien, es que de manera indirecta e inconsciente el espectador ya sabe lo que sigue, no importa quienes sean los actores interpretando la escena: un cachorro que orina el piso recién trapeado, una madre que lava los vasos mientras sus hijos le juegan una broma, un niño al que sus hermanos le hacen un desastre donde acaba de limpiar, etc. sabemos que Esperancita se repondrá después de eso y esa idea es la que hace que tenga un sentido mucho más interesante (o tal vez, es solo lo que quiero ver tras varias semanas de encierro) y que le habla tan a pecho a los mexicanos, Esperancita personifica la resiliencia.

El espíritu mexicano es uno que cree en la resiliencia, aunque no siempre sepa el significado de la palabra, la encarna. El mexicano sabe que se puede levantar después de haberse caído y no conforme, lo vuelve y lo volverá a intentar pese a seguir fracasando (vean los mundiales), a pesar de ello, no cae en el vicio de la terquedad pues es capaz de seguir disfrutando sus pequeños triunfos, no como una conformidad, sino como un peldaño más para alcanzar sus sueños. Entonces, Esperancita es una metáfora del terrible presente que están pasando muchas personas y su capacidad para levantarse, esto predomina en el espíritu mexicano, es lo que hace que los dueños de negocios sepan que mañana despertarán llenos de incertidumbre pero con capacidad de seguir adelante; es lo que hace saber a los médicos que más allá de la nube de cansancio y tragedia existe un halo de esperanza que dice que lo peor ya ha pasado aunque no haya certeza; es lo que hace que cientos de mujeres vayan a seguir saliendo a la calle, por que saben que cada día es una lucha; es lo que hace que los estudiantes y profesores estén llevando clases virtuales, por que saben que no pueden detenerse; es lo que mantiene las marchas y las manifestaciones, las protestas y las inconformidades, el esfuerzo y el aprendizaje; es la lucha que cada día tenemos contra nosotros mismos por ser mejores, pero más que nunca, en este momento, es la fuerza que ayuda a las familias que han perdido a alguien puedan sobreponerse al dolor, porque ellas como cientos de mexicanos estamos aprendiendo que la realidad es una fuerza de la naturaleza aguda en sus acciones, brutal en sus manifestaciones y que no le importa nuestra subjetividad ni nuestras creencias, vendrá para hacernos pedazos, aún así, los mexicanos creemos en el mañana, porque nos hemos levantado de las crisis y los temblores, de las críticas y los temores, porque de alguna forma nuestro espíritu es así, definido por un poco de esperancita.

Foto de la portada: Sin Título (Mujer en Flores) / Gregory Crewdson (1999).

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Por: Paulina Portillo

Docente de la materia de Hotelería y Egresada de Administración Turística de la Universidad Mondragón México.

 

La nueva normalidad de la que hoy se habla, cuando logremos superar los rigores de la pandemia ocasionada por el coronavirus, nos exigirá creatividad y compromiso para enfrentar los retos enormes en las actividades a las que nos dedicamos.

Sin duda alguna, la industria turística es una de las más impactadas por esa inesperada pandemia que padecemos hoy en día y que nos ha obligado a hacer un alto en el camino por el confinamiento al que estamos sometidos.

Sin embargo, es muy cierto que, uno de los retos más grandes que tenemos enfrente, será la oportunidad de reinventarnos como seres humanos y, junto con ese proceso, revolucionar este maravilloso sector, conocido también como la industria sin chimeneas.

Cuando la noticia de la cuarentena se transformó en algo serio y quedarnos en casa se volvió una de las prioridades más importantes a nivel mundial, entonces entendimos la importancia de valorar otras cosas que no sean objetos, como el tiempo, el amor, los amigos, la familia. Y eso sin duda, nos llevará a ser mejores seres humanos. De alguna manera lo anterior es el potencial del que disponemos para avizorar nuevos escenarios de oportunidades.

El sector no sólo deberá reinventarse, también hay que reconstruirlo e integrar renovadas tendencias y expectativas en beneficio de los clientes.

La realidad es que la crisis derivada de este problema global, dejará cambios en todos los aspectos. A tantos días de encierro, ya estamos entendiendo que el enfoque de venta será distinto. Deberá darse más valor a los detalles y a las conexiones emocionales: Se pedirán nuevas medidas sanitarias para transporte y hospedaje, entre otras estrategias que llegarán probablemente para quedarse, como el control de temperatura en zonas con mucho flujo de personas (casetas, aeropuertos).

El tiempo de recuperación será lento y requerirá segmentarse en fases de acción. Cambiarán conductas de consumo, nuevos conceptos, nuevas tecnologías, nuevas formas de viajar, nuevos mercados, nuevos temas de estudio, porque el negocio de gente para la gente no termina y el turismo tiene una gran capacidad de salir adelante precisamente por su naturaleza anclada en la convivencia y la recreación social.

A lo largo de la historia, el turismo se ha encontrado con cambios que dan más vida y significado a su encomienda. La rejuvenecen, la hacen cada vez más vivible y experimentable. En esta ocasión, en tiempos de oportunidad, lejos de ver crisis, el mal del coronavirus provocó ya, merced a la capacidad de transformación del ser humano diversas formas de actuar. Por ejemplo, lo que identifico como ola digital, propicia la consolidación de la tendencia de compra Online como parte de la economía. Ya se ve que tenemos mucho que experimentar y aprender para evolucionar. Desde luego, el turismo, aunque parece quieto, no se quedará atrás, porque su condición innata es la del cambio y la adecuación a las circunstancias.

Este sector generalmente brinda la oportunidad de enfrentar constantemente distintos retos, de reconocer la importancia de las oportunidades, valorar el trabajo en equipo, de entender a las personas que nos rodean, sean clientes, o sean amigos, y, sobre todo, anteponer su bienestar como prioridad.

 

Una industria de la que hoy y siempre me enorgullezco, está al alcance de nuestras expectativas de superación. Consciente o inconscientemente, el turismo somos todos y no existe al día de hoy una oportunidad más atrayente que poder compartir con el mundo esa visión tan humana que tenemos cuando poseemos un corazón servicial.

El sector turístico podrá estar enfrentando una de las peores crisis en la historia, pero también cuenta con muchos corazones guerreros que lo acompañarán en este desafío.

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Por Adrián Calcaneo

  • Los países no pueden aislarse, se requiere de una cooperación comercial internacional.
  • Con la recuperación se espera una demanda importante de especialistas en negocios internacionales.

El impacto de la pandemia sanitaria por el coronavirus, Covid-19, ha planteado dos grandes retos: la necesidad de crear y colaborar en soluciones globales para resolverla, así como la necesidad de reevaluar lo que entendemos por crecimiento económico, colocando en el centro nuestra supervivencia como especie y el desarrollo sostenible del planeta.

Los países ya no pueden aislarse, se demanda una cooperación internacional no solo en temas de salud, sino para la recuperación de las economías y del establecimiento de los nuevos parámetros del crecimiento.

Sin lugar a duda, los profesionales del área de negocios internacionales jugarán un papel importante en la colaboración mundial.

 

“Desde mi perspectiva, la mejor forma de estudiar esta carrera es vivir los negocios internacionales en diferentes países, aprender de sus culturas interactuando directamente con las personas que viven ahí, hablando su idioma, viviendo sus realidades durante algunos meses. De esta manera, podrán desarrollar las competencias necesarias para el mundo de los negocios, tales como: inteligencia cultural, pensamiento sistémico, búsqueda de oportunidades de negocios, desarrollo de modelos de negocios innovadores, relaciones efectivas interculturales, comunicación efectiva en español e inglés (por lo menos) y aprendizaje de un segundo idioma extranjero. Justamente este esquema de aprendizaje, es el que brindamos a nuestros estudiantes de International Business.” comenta Adrián Calcáneo, director académico de la carrera de International Business de la Universidad Mondragón México (UMx).

Jesús Osuna, profesor de Geopolítica, Lenguas y Culturas de la UMx, agrega que vivimos en un mundo liderado por los negocios internacionales… donde cada minuto, kilómetro y céntimo son importantes para que las cadenas logísticas se recuperen y sean durables, a fin de poder establecer un balance entre el medio ambiente y las personas.

 

“Para nuestros programas de negocios, es muy importante la formación de nuestros estudiantes en crear modelos de exportación basados en los principios de comercio justo que apoyen y fortalezcan la economía local, a través de cadenas de suministro eficientes y sustentables que beneficien en mayor proporción a nuestros productores.”, agrega el Mtro. Calcáneo.

 

La Universidad Mondragón México ofrece a los interesados en estudiar International Business, una de las mejores alternativas que es la titulación de la universidad finlandesa de Ciencias Aplicadas Haaga-Helia. Esta titulación ofrece la posibilidad de realizar dos especializaciones: Customer Relationship Management y Sustainable Supply Chain Management.

Garazi Lazkano, coordinadora del programa, describe que la carrera de International Business tiene una duración de cuatro años, durante la cual los jóvenes estudian con profesores europeos y otras nacionalidades, viajan a diferentes países para estudiar, trabajar e integrarse a otras culturas.

Tras la recuperación de la crisis, las empresas van a demandar gente con experiencia en el área, y que mejor si esta experiencia es internacional, indica Kelsey Grabill, profesor de Lenguas y Negocios Internacionales en la Universidad.